Crónica de un debate legislativo
Yamiri Rodríguez Madrid
Tenía tiempo que no había en el Congreso Local una rastriza como la del pasado martes, cuando un grupo de diputados de Morena puso pintos y parejos a otro grupo de los de oposición. Todo comenzó por el abasto de medicamentos.
Como en un ring de lucha libre, hubo 5 técnicos y 5 rudos, nada más que en lugar de jugarse la máscara o la cabellera, lo que estuvo de por medio fue, de entrada, su credibilidad y no llenar de embustes a los veracruzanos. Casi tres horas duró el agarrón legislativo, donde por parte de los rudos predominó mucho ruido, pero pocos argumentos, llegando incluso a las alusiones personales y a la descalificación, en un intento burdo y desesperado por jalar reflectores.
Le cito un ejemplo que fue de los más comentados, incluso entre los propios diputados. El diputado Alejandro Porras Marín (Morena) preguntó en dos ocasiones a Indira Rosales San Román (PAN) por un presunto desvío de más de 40 millones de pesos que, según afirmó, fue señalado por la Auditoría Superior de la Federación durante su gestión al frente de la Secretaría de Desarrollo Social. También le cuestionó cuántos medicamentos podrían haberse adquirido con esos recursos.
Rosales San Román calificó la intervención como una denostación personal, llamó a Porras Marín “imitador del Peje 2.0” y retiró su siguiente participación. Claro, la exfuncionaria yunista hizo mutis para no aclarar sobre el estado de las observaciones de auditoría mencionadas.
Otra postura fue la de Nallely Mendoza Camarillo (Morena), quien sostuvo que las condiciones del sistema de salud deben analizarse a partir de las decisiones de gobiernos anteriores. Se refirió a la atención en las unidades médicas de primer nivel y cuestionó la cobertura del extinto Seguro Popular para pacientes con enfermedades renales o cáncer. La legisladora también afirmó que el hospital de salud mental de su distrito cuenta actualmente con servicios y medicamentos, después de un periodo de abandono.
Aunado a lo anterior, Victoria Gutiérrez(Morena) atribuyó el rezago del sector a las políticas de administraciones anteriores y mencionó incluso al gobierno de Javier Duarte. Como parte de las acciones actuales, citó la adquisición de más de 60 ambulancias y de vehículos para servicios de salud por el gobierno de Rocío Nahle García, así como la propuesta de un sistema universal de salud impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Bertha Ahued Malpica, también de Morena, hizo referencia al anuncio de nuevos hospitales y a obras que quedaron inconclusas, entre ellas el hospital materno infantil de Coatzacoalcos. Y su compañera Ingrid Calderón invitó a los diputados de oposición a visitar las unidades hospitalarias para conocer sus condiciones.
La discusión también abordó las fuentes de información utilizadas por los legisladores. Mientras integrantes de Morena pidieron contrastar los contenidos de redes sociales con recorridos en hospitales, Montserrat Ortega y Ana Rosa Valdés remitieron a información disponible en internet, en el Face y en el Google. Las redes pueden aportar información y recoger denuncias. En tribuna, sin embargo, corresponde presentar los datos, identificar sus fuentes y sostener las conclusiones. Pedir al adversario que busque en internet dejó a esas intervenciones sin el respaldo que exigía la discusión.
La discusión se alejó todavía más del tema cuando Héctor Yunes aludió a un supuesto conflicto familiar de Porras Marín con sus padres. En síntesis, la oposición exigía cuentas sobre el sistema de salud, pero rechazaba discutir los antecedentes de su deterioro cuando la revisión alcanzaba a sus partidos o a sus propias trayectorias. Tan acalorada estaba la sesión que, incluso, el presidente de la Mesa Directiva, Luis Vicente Aguilar Castillo, intervino para precisar disposiciones del reglamento.
Y hubo también los que nunca faltan en este tipo de sesiones: los convidados de palo. Diputadas y diputados locales que se dicen con la camiseta muy puesta para el reparto de candidaturas, pero cuando se trata de subir a la tribuna nada más no suman, se quedan callados mirando para otro lado. Felipe Pineda Barradas, Tanya Carola Viveros Cházaro y Valeria Méndez Moctezuma son morenistas que quieren que los encarten para 2027, pero ni la boca se les oye en este tipo de debates.
Así pues, el tema de la salud en el Congreso de Veracruz terminó por colocar a la oposición frente a sus propias cuentas pendientes. Para discutir responsabilidades hace falta memoria, además de argumentos. La memoria selectiva puede servir para el discurso, pero, para rendir cuentas, resulta insuficiente como quedó demostrado en la acalorada sesión del martes.
@YamiriRodríguez
Fuente: Hora Cero












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